13 febrero 2006

Mi amiga Mirobriga

Hace unos días, ya bastantes, un buen amigo me pidió que expusiese, en relato, o una pequeña biografía de mi condición de sero-positiva y de cómo llegué a serlo. ¡Difícil cuestión¡

Aún sigo intentando buscar sinónimos para hacer dicho relato, y no estoy del todo segura de haber acertado, a veces no hay sinónimos que dulcifiquen tal cuestión.

Emprendí la narración con muchas ganas de ser sincera y comencé la epopeya maldiciendo esta vida por haberme contagiado con tan singular flagelo, por haberme escogido como incubadora para expandir los retrovirus por el planeta, esto se parece a la guerra de los mundos, el mío y el de los retrovirus, intentaré jugar esta partida con todos los medios posibles a mi alcance e impedirle que salte a otros individuos, ganándole así la batalla, maldije la existencia humana por lo poco generosa y dadivosa que ha sido conmigo, escocida en mis adentros empecé a despotricar y llenarla con insultos de toda clase y llegando a impregnar de todos los peores adjetivos también a mi consorte, por débil y cobarde, por dejarse invadir y por trasmitir el maligno legado sin haber elevado una espada en tan cruel lucha; destrocé el relato de mi pasado con palabras soeces, como si esperase que yo, a mí, se me debiese algo en especial, como si fuese mi persona un ser intocable y divinizado que se merece la gloria, así por que si; cuando terminé el argumento lo releí atentamente, medité en mis escritos, y me di cuenta de que era bastante injusta con los demás. Al final de mi reflexión tuve que admitir que la vida que he vivido me ha permitido llegar hasta el día de hoy, casi medio siglo de vida ya y dos décadas peleando, en todo este tiempo me ha permitido tener la mente despejada para reconocer que he poseído una existencia preciosa, a pesar de los malos tragos, pero ¿a qué quejarse? ¿Quién no los tiene peores aún?

Proseguí mi escrito en un papel nuevo y empecé a lamentarme y a echarle las culpas a otros, parece que siempre tienen las culpas de mis decisiones u omisiones de criterios otras personas.... ¡Mentira! Al encontrarme, en mis incursiones con la literatura, con el poema de Pablo Neruda: “No culpes a nadie....” volví a caer en la cuenta de que, la toma de decisiones, y el hacer lo que quería con mi vida, era sólo mía. Así es que volví a romper el papel y a empezar de nuevo otra vez, en esta ocasión intentaría sincerarme más aún.

Hice un nuevo relato y empecé a reconocer que todo lo sucedido hasta llegar a ser una persona sero-positiva era “mea culpa”, me entristecí tanto haciendo la exposición y los argumentos de mi crónica que empecé a lamentarme y a chamuscarme por dentro por no haber cambiado el transcurso de mi historia hacia otros derroteros. Hice mentalmente un viaje al pasado...me arrepentí de muchas cosas que hice y de otras que no hice... que finalmente lloré.

Al releer, de nuevo, el escrito, le hice un auto examen y me di cuenta de que volví a equivocar mi discurso, erré de nuevo la trayectoria de la verdad, supongo que inconscientemente intenté disculparme bajo una capa harapienta y lastimosa, recapacité en la cantidad de padecimientos que están azotando al ser humano, en la cantidad de adversidades que afrontamos todos y caí en la cuenta de que no hay “mea culpas”; a nadie se le ocurre ir al supermercado de las pandemias humanas a comprar cuarto y mitad de VIH. para hacerse un cóctel, aliñarlo con 100 gramos de Bacilo de Koch y sazonarlo con infecciones oportunistas, tomarse saunas de fiebres y baños de sudores nocturnos, acicalándose con dietas estrictas para lucir un hermoso esqueleto. ¿Para qué? ¿Qué se logra con esto? ¿Una estancia vacacional en un hospital, gratuita, abrigadito y atendido por personas desconocidas mientras se duele de todo? ¡No por Dios, no!

Volví a retomar mi pluma, esta vez lo enfoqué de una manera muy positiva, no quiero sentirme orgullosa, ni mucho menos, pero tampoco desdichada, ya que me he dado cuenta de que soy una de las miles de personas que pertenecen al privilegiado mundo de los bohemios, gentes conscientes de su mortalidad, tribus que son capaces de exprimir las pequeñas cosas de la vida en busca de una felicidad mínima, bohemios pero no vagos, ni vagabundos, ni descuidados, no, más bien de aquellos seres libres y amantes del arte y de una vida desprendida de lujos, relajada en sus múltiples formas de aparentar. Me acordé de Alfonsina y sus angustias y de los muertos por las pandemias de su siglo como Bécquer de Arriaga, Chopin, Paganini, Pergolesi, Mozart, Lord Byron, Anton Chejov, Paul Éluard, Miguel Hernández, las dos hermanas Brontë, o Edgar Allan Poe; o pintores como Gauguin, Modigliani, Bartholdi...etc. etc.

Me identifico con estos seres maravillosos y lunáticos capaces de adornar la existencia más vulgar en todo un despliegue de emociones a modo de arco iris y hacerte soñar con las notas musicales de su alma o las palabras ocultas de su corazón.

¡Soy libre y creativa! ¡Soy libre y puedo crear un mundo de colores y letras, sin necesidad de pensar en lo sombrío del ocaso!

Mi relato, el que me pidió mi amigo Trankilo, se quedó reducido a esto simplemente:

¿Como llegué a ser sero-positiva?

Pues...

Yo, amé, con un amor limpio y sin reservas;

di “todo”sin pedir “nada” a cambio;

llené las arcas de la ilusión con mis propias manos, sin comprar ni pagar nada;

acaricié lo descompuesto;

alimente la muerte a cambio de mi vida;

adorné de colores lo sombrío;

regué un desierto de espinos para que creciesen buenas cualidades;

sequé, con un pañuelo de seda, un océano de lacras;

y viví, solo eso, viví como pude y me dejaron.

Mas, me siento orgullosa, y no desdichada porque...

he podido olfatear las fragancias de la dulce primavera,

otear un deslumbrante amanecer y una encarnada puesta de sol,

escuchar los trinos armoniosos de las aves en sus cortejos,

tocar las cristalinas aguas de los ríos y del mar,

y saborear los besos de amor y de cariño de mis seres queridos.

¿Qué se puede pedir más?

Soy sero y positiva al máximo, ¿y qué?

Soy sero y positiva, sí, gracias a Dios.

Soy sero y positiva, sí, y tu que lo veas por muchos años.

Miróbriga®

1 comentario:

Ali dijo...

MARAVILLOSO!!!!!

NO SOLO ERES SERO Y POSITIVA SINO VALIENTE Y GRANDE!! MUY GRANDE!!!!